miércoles, 21 de agosto de 2013

Golpes del mar


Daniel era un chico surfer , tenía 22 años de edad, relajado, de apariencia enérgica, deportista  y despreocupado de las cosas, estudiaba artes plásticas en Bellas artes . Su amigo mas íntimo era Diego, un poco más ordenado y organizado que él, quizá todo lo contrario a él . Diego siempre le aconsejaba que no tome todo a la ligera y que sea más organizado y precavido con sus deberes. Cierto día a pocas horas de la presentación de un trabajo de final de ciclo en la escuela de artes , Diego, prepara los últimos detalles de su obra hecha de materiales reciclados de latas de gaseosa, le había quedado bien hermosa y armoniosa según él decía , y también había sido elaborada con mucha anticipación. Daniel llega a casa de Diego y le dice para ir a correr olas en la tarde , a lo que Diego le responde -  estas loco, si hoy es la presentación de nuestro trabajo grupal- Daniel sorprendido , había olvidado cierto evento, se puso nervioso , y preocupado, trato de calmarse tomando aire y respirando profundo. Luego de tomar serenidad y apunto de resignarse por no haber hecho a tiempo el trabajo emprende un profundo silencio, sabía que le quedaba pocas horas si es que quería salvar su presentación pero mucha culpa tenia por haber dejado pasar los días y haber olvidado la fecha de entrega. Diego le auguraba una tarde oscura y le invitaba a resignarse pues a pesar de haberle aconsejado hasta el cansancio que sea más atento y responsable con sus deberes él hacía de oídos sordos. Daniel le dice – amigo ojala yo fuese como tú, mi dejadez me ha perjudicado tanto y parece que no tendré nada para presentar hoy-. Con estas palabras, Daniel, coge su tabla y , con ojos medio llorosos, se va al mar , pues allí es donde él es más libre y allí encuentra tranquilidad para reflexionar .
Ya en el mar, las olas pasan y Daniel las domina con la habilidad que Dios le había dado  pero no puede dejar de pensar en su dejadez y por momentos lograba distraerse tanto que no percibía en qué momento llegaba la ola, de pronto una ola de 4 metros de alto, poco común  en esta temporada, arraso con todo y Diego poco pudo hacer, no andaba tan concentrado  y no era su día. El mar lo había hundido en su profundidad queriendo ahogarlo despojándolo de su tabla. Daniel logro salir con mucha dificultad y llegar a la orilla pero sin su tabla, no podía creer lo que le estaba pasando, era un pésimo día. A lo lejos de la orilla visualiza un montículo de algas y  junto a ella su tabla partida por la mitad, va a recogerla y ve que estaba con muchos rasguños producto del impacto con las rocas de la orilla. La tabla rota no solo significa su descuido en el mar, sino mas bien un día oscuro lleno de desgracias producto de su dejadez y extremo relajamiento que culminaba con la no presentación de su trabajo final en la escuela de arte, su cuerpo rasguñado por el golpe de una ola inmensa, y su tabla partida en dos con rasguños y restos de algas cubriéndola. Daniel no podía dejar de reprocharse por los eventos ocurridos mientras pensaba lo bien que le iba a  ir a su amigo Diego en la presentación de su trabajo, pensaba que su tabla no estaba así por gusto y que de repente podía haber un motivo poderoso por el cual su día estaba culminando así, entonces pensó en porque  no había logrado elaborar su trabajo si a pesar de ser relajado y dejar todo a última hora  siempre lograba presentar algo, entonces por qué esta vez tendría que ser la excepción.  Esos pensamientos rondaban por su mente mientras los minutos pasaban y Diego triste, porque su amigo no estaba en la presentación, alistaba su trabajo para la calificación  del jurado.

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