¿Era Daniel acaso el más
desafortunado surfer de la bahía? Quizá solo había sido un mal día . Pero podía compararse con aquel
desafortunado episodio que vivió en la
secundaria hace 7 años cuando en líos de
faldas había conocido el rechazo de sus
compañeros cuando se involucro a escondidas con Diana, la enamorada de uno de
sus mejores amigos, “Harry el loco “.De
esa relación ,que poco tiempo gozo del anonimato , “Harry el loco” experimentó el dolor más grande que pudiera
haber en su corta edad, y Daniel no sabía
cómo reparar el daño causado pero aprendió
a vivir, lo que quedaba del año, con el rechazo de sus compañeros de escuela. Diana se arrepintió y pidió disculpas a Harry para luego
trasladarse de colegio como un culpable que huye de la justicia.
Acaso este acontecimiento, de
adolescencia, que duro todo el año escolar , para Daniel , pudiera ser más
terrible que este día lleno de
accidentes con su tabla de surf rota y los rasguños que el mar le había propinado
, quizá como castigo por no haber
cumplido con la presentación de su trabajo final en la escuela de arte. Aún no lo sabía,
pero sentado en la arena con su traje rasguñado era capaz de abrigar esperanzas aún, miró su
tabla o lo que quedaba de ella y pensó que porque no podía presentarla en la exposición
de su trabajo si a fin de cuentas ya
todo estaba casi perdido y qué más podría golpearlo aquel día si ya todos los
golpes había recibido. Sin embargo el
tiempo no era muy generoso y pocos minutos quedaban mientras la distancia de la
playa hacia el salón de exposición era poco más de 10 kilómetros y el único traje
que llevaba era su wetsuit rasguñado en
el pecho y en la pierna derecha. Si no siguió
pensándolo era porque el tiempo le ganaba, así que, decidido, emprendió el
viaje hacia aquel lugar cargando su tabla partida con las algas cubriéndola.
Los minutos pasaban y Diego, su
compañero de facultad terminaba de exponer al jurado su obra de arte hecha a
base de materiales reciclados. De pronto Daniel entra por la puerta principal
del salón y con agitada respiración su ubica en una mesa desocupada con su tabla envuelta de algas marinas, y la sorpresa
de su amigo al verlo así , de esa manera , con esas fachas y ese producto que parecía
haber salido de un tacho de basura.
El jurado no se hizo esperar y se acerco hacia la mesa de Daniel para
revisar su obra . Daniel alza la cabeza y mira a sus jueces, de pronto una
brisa entró con rudeza y recorrió sus ojos que poco a poco iban parpadeando, su
corazón latía cada vez más rápido y como cuando un niño está próximo a recibir
un regaño de parte de su madre , sus manos brotaban sudor . No podía contener
mas la respiración mientras uno del jurado lo miraba fijamente, para ese
entonces Daniel ya estaba regresando del shock pero su piel estaba como erizada
de la impresión, aquel amigo de la infancia
a quien había hecho daño estaba frente a él como si todo hubiese sido
pactado para terminar en esas circunstancias . Daniel tenía poco que ofrecer en
esos momentos y mucho que pedir, comenzando por pedir perdón a “Harry el loco”
pero valla sorpresa , su comportamiento era como un desconocido, y Daniel no sabía explicar lo que estaba
ocurriendo. Harry tenía en esos momentos el poder para aniquilar a Daniel con
la peor calificación de toda la exposición y Daniel sabia de esa posibilidad pero
algo raro notaba en su mirada como si fuese
un total desconocido y él aun no decía ni una sola palabra. De repente el mar
lo había puesto en estas circunstancias y Dios lo había permitido así, y había
mucho desconcierto en ambas miradas pues
no lograban cruzarse con la nostalgia
debida.